Te vuelve diferente el albor de la muerte
al ver en cada rostro deslizar la esperanza
por los pasillos blancos, en silencio, sin suerte
ni cura milagrosa que les brinde confianza.
Sintiéndote consciente de que el tiempo se agota,
ya tiemblas de impotencia totalmente cambiada,
frágil y vulnerable mientras la pena azota,
trémula te despides de su vida acabada.
Te dicen diferente, desquiciada y ausente,
porque se te desliza de entre tus manos lento
y cala en tus entrañas con un dolor presente
al entregar su alma ahogada sin aliento.
¿Cómo curar la herida de este golpe implacable,
Si he cambiado del todo tras su adiós de este mundo,
Si en las noches de insomnio me persigue insaciable
el recuerdo que rompe con su hachazo profundo?
al ver en cada rostro deslizar la esperanza
por los pasillos blancos, en silencio, sin suerte
ni cura milagrosa que les brinde confianza.
Sintiéndote consciente de que el tiempo se agota,
ya tiemblas de impotencia totalmente cambiada,
frágil y vulnerable mientras la pena azota,
trémula te despides de su vida acabada.
Te dicen diferente, desquiciada y ausente,
porque se te desliza de entre tus manos lento
y cala en tus entrañas con un dolor presente
al entregar su alma ahogada sin aliento.
¿Cómo curar la herida de este golpe implacable,
Si he cambiado del todo tras su adiós de este mundo,
Si en las noches de insomnio me persigue insaciable
el recuerdo que rompe con su hachazo profundo?
J.Eugenia Diaz



