En esta soledad tan concurrida
intento investigar
como es que van sufriendo el purgatorio
de su espíritu.
Y saber donde encuentran esa luz
que les va guiando en su camino,
o quizás ese algo que me indique
para dejar de navegar sin rumbo.
Aquietar la resaca
del trago que a la vida yo le he dado.
Y trasladar a mis sobrevivientes
a puerto seguro.
Y descansar en un sereno mar.
(Nota; el primer verso de este poema pertenece al maestro poeta Mario Benedetti,citado en su poesía Rostro de vos.)
J Eugenia Díaz








