Alguno de estos días
cuando la lluvia llegue seré un mar tan sereno
guardado en tus pestañas
como aquella marina
colgada en tu pared.
Seré soplo de aire
me instalare en tus poros
pegado hasta la medula
pegado hasta la medula
cuando llegue la lluvia
¿Que seré yo en tus labios?
un beso malogrado.
Seré pasos sin huellas
jamás encaminados
en piel no excursionada
en piel no excursionada
seré solo la sombra
cuando se marcha el sol.
Cuando llegue la lluvia
recordaras la droga
que jamás tú probaste
que jamás tú probaste
y quedo como antojo
al borde de tus labios.
J Eugenia Díaz

Una bella combinación de esperanza y desilusión. Y el mar y la lluvia, con su frialdad y también con su germinal esperanza.
ResponderEliminarUn abrazo.
"Cuando llegue la lluvia"...
ResponderEliminarFloreceran las rosas
y en los campos,
el trigo, espigas lucirá
y tal vez este beso
que tu nunca me diste,
una gota de lluvia
Me lo regalarà...
Besos de lluvia.
La lluvia siempre nos deja su espiritualidad...A veces nos limpia,nos purifica por dentro...Otras veces nos envuelve en su nostalgia y nos devuelve al pasado.Otras nos dá ánimos,nos llena de fuerza y frescura...Y también a veces viene enfadada repartiendo golpes y devastando ciudades...En cualquier caso,la lluvia conlleva espíritus positivos y también negativos...
ResponderEliminarMi felicitación por el lirismo de tu poema,es muy bonito,amiga.
Mi abrazo grande y mi ánimo siempre.Te superas,Atlántida...
M.Jesús