El árbol
de pie sin hojas
muere lento con dignidad
eleva al cielo sus brazos.
En sus raíces queda la savia
de sus vivencias,
en espera de que uno de sus brotes
sea tocado con el calor del sol.
-Unidas-
Virutas impregnadas de aventuras
vestidas de ocre y amarillo,
las hojas con historia
se esparcen
cubriendo un nuevo brote.
En solemne silencio y despedida.
J Eugenia Díaz
Un precioso poema, Atlàntida, el árbol aun perdiendo sus hojas y marchitándose, no desespera pues se sabe bien arraigado a la tierra por sus raíces y sueña con brotes nuevos y tiernos...Pero a pesar de todo, sinó se realiza su sueño, él no se achica, que morir de pie, és una manera de hacerlo dignamente.
ResponderEliminarAmiga, un beso y una sonrisa.
Los árboles callan y en su silencio nos dejan su sabiduría,que es constancia,paciencia y esperanza en la nueva estación,amiga.
ResponderEliminarMi felicitación por tu bello e inspirador poema.
Mi abrazo grande y feliz domingo,Atlántida.
M.Jesús
GRacias queridas amigas por su visita y su abrazo en letras que me dejan.
ResponderEliminarbesos a las dos.