viernes, 31 de mayo de 2013

Persistencia


La irreverente vida me ha dejado quebrada
 me sostiene mi sombra
en un paralelismo de temor a los días
convertida en astillas deambulo  por los surcos
sembrados de tu ausencia
vulnerable en silencio.

Persistente en mí anhelo yo te sigo buscando.

Y humedezco la tierra que cobija tu cuerpo
un estremecimiento me palpita la entraña
cuando debo marcharme con mis manos vacías
sin resplandor de ti.

Transito las veredas tan estrechas sin luces
con el tacto sensible a desventuras
 sin tesón
y en total desacato de atender sugerencias
para sobrevivir sin tu latido.


J Eugenia Díaz

lunes, 20 de mayo de 2013

Desnutrida


Camino desnutrida sin caricias

sobrevivo de aromas del recuerdo
y sabores que quedan en mi boca.



De la alacena no me atrevo
tomar un trozo de dulzura 
que me provoca e incita a degustarlo
porque no es mío.



Y es que el hueco que existe por la hambruna
se ha llenado con mucha resistencia
sin la necesidad de alimentarlo
con un trozo de pan de otra cocina.



Famélica transito en esta historia
en que regresa,
ávida porque la admita,
la caricia extraviada.


J Eugenia Díaz

(Nota; este poema a pasado por la criba y ayuda de poetas en el taller de critica literaria Ultraversal.com)

lunes, 13 de mayo de 2013

Las voces.


Silenciaré las voces en mi psique,

al renacer de nuevo en otra meta
con brazos fuertes 
y corazón de hierro.



Sin llanto con excusas
y sin las comisuras cayendo de los labios.



Distinta,
sin la piel apagada por la pena
la pintaré esta vez de carnaval,
e invadiré mi mente de música y bullicio.




Con verídica alegría
sin mascaras que oculten la tristeza,
ni cómplices susurros
en esta soledad tan insistente.


J Eugenia Díaz

lunes, 6 de mayo de 2013

Sin ser cotidiana



Me enamoré como es el mar de inmenso
y tocando horizontes 
me entregué transparente. 

Fui firmamento a veces y otras veces océanos
sin ser tan cotidiana
que repitiera instantes.

Yo quise transportarlo al ritmo de mis olas
y después descansara sobre un lecho de arena
candente en mí deseo.

Nada fue suficiente
inquieto navegante se fue en busca de amores
dejándome en las dunas
curvadas de mis celos.



J Eugenia Díaz