La irreverente vida me ha dejado quebrada
me sostiene mi sombra
en un paralelismo de temor a los días
convertida en astillas deambulo por los surcos
sembrados de tu ausencia
vulnerable en silencio.
Persistente en mí anhelo yo te sigo buscando.
Y humedezco la tierra que cobija tu cuerpo
un estremecimiento me palpita la entraña
cuando debo marcharme con mis manos vacías
sin resplandor de ti.
Transito las veredas tan estrechas sin luces
con el tacto sensible a desventuras
sin tesón
y en total desacato de atender sugerencias
para sobrevivir sin tu latido.
J Eugenia Díaz
A veces es muy duro, sobrevivir sin el calor de las personas que en algun momento hemos amado, sólo las lágrimas nos ayudan y hacen más llevadero nuestra pena...
ResponderEliminarUn beso grande linda amiga.
Esa persistencia es humana,amiga...Y debemos aceptarla y seguir adelante persistiendo, porque el espíritu es inmortal y sigue buscando a los seres queridos, que son inmortales y nos acompañan siempre...No debemos desesperar, porque la naturaleza nos responde,nos cobija y nos abraza...No estamos solos nunca,Atlántida.
ResponderEliminarMi gratitud y mi abrazo por la belleza del poema en la forma y en el contenido.
M.Jesús
Hola, Atlántida
ResponderEliminarTambién los surcos son necesarios para que podamos depositar en ellos la esperanza, las semillas del amor y de la felicidad, y así, con cariño, poco a poco irán germinando.
Besotes.