Aquella ves la luna
conmovida me presto su luz
para dejar en tu ventana
mi melancolía
con notas musicales
y por momentos fui,
cigarra perturbando tu sueño.
Con anhelo
quise explorar tu lecho
quise beber tus ansias
despejar de tus ojos la cortina del sueño
introducirme en ti
para ser uno solo.
Y me da rebeldía
sentirme tan consciente
de esta necesidad de
ti,
desnuda y vulnerable.
Que deseo ser lluvia
que estática en la nube
promete la tormenta.
Pero solo soy pez
topando en la pecera
sin amplios horizontes
ni ocasos matutinos
y sin beber tus besos.
J Eugenia Díaz





