Estoy pisando lozas
temblorosas,
a partir del momento
en que el helado filo de navaja
hirió la tolerancia.
Vagando hoy en desvaríos
consciente de la
muerte que deambula
con su hedor
los techos blancos, en una
constante espera
del final de una vida.
Es tan extraño para mí correr el velo
de misterio,
al palpar la frialdad pesada y dolorosa
de una lapida.
Caminar por pasillos en silencio,
observar resbalar sollozos
en pequeños goteos, con intenso aroma
de esperanza extraviada.

estar al lado del final, nunca es agradable, pero es una realidad palpable, que no podemos soslayar, es parte de nuestra vida,,gracias por tu visita,,,besos.
ResponderEliminarNo es agradable caminar por pasillos de silencios y esperanzas extraviadas...Y menos si como trofeo, encontramos una rosa negra...
ResponderEliminarFelices sueños bella amiga.