lunes, 10 de junio de 2013

Te despedias

En cada nueva aurora tú te ibas despidiendo
al dar una mordida a un trozo de dulzura
que tragabas amargo,
sin que yo lo intuyera.

Me tomabas del brazo con tacto de aleteos
trémulos de un adiós, y la sonrisa presa.

Empacabas instantes
 tatuabas las caricias que incluso aun percibo
y me rozan el alma.

Y así te despedías,
al sentir la repulsa por aquellos placebos
que grietas te dejaban y por ahí  fugaba
un hálito de vida.

Hundida con roturas,
con ahínco emergiste a sacudir tu sombra
para cernir el tiempo sin brizna de temores

y así emprender el vuelo.

J Eugenia Díaz

2 comentarios:

  1. Una crónica nostálgica de una despedida...A veces no nos damos cuenta de que nos dicen adiós, porquè nos parece impensable.
    Estas auroras mordiendo trozos de dulzura, i mil detalles más, eran todo un presagio, antes de levantar el vuelo...
    Linda amiga, un beso grande.

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  2. El recuerdo está ahí presente siempre,amiga...
    Esas caricias, que quedaron en el alma son el presagio eterno de esa comunicación que sigue existiendo,como una bella y mágica sincronía entre distintos mundos...Un poema nostálgico y desgarrador, ATLÁNTIDA.
    Mi gratitud por compartir y mi abrazo inmenso,compañera y amiga.
    M.Jesús

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