Vivir nuevos minutos
convirtiéndose en horas
despidiéndose en tardes
deambulado los días
Deseando mordisquear
un instante, un segundo
degustar su sabor
si es que lo tiene el tiempo
Presuroso impetuoso
no detienes tu marcha
ni eternizas paisajes
moviéndonos el piso
Siluetas deambulando
sin mirar el reflejo
unos en soledad
otros en compañía
se les diluye el tiempo
en sus ansiosas manos
ni siquiera el paisaje
esta quieto un instante
Y así sigue la vida
con minutos y horas
guardando en la maleta
que llevare en mi viaje
A ti, te eternice
te guarde con mis horas
en millón de latidos
desde que te engendre
robándoselo al tiempo
Atlantida
