Suavidad de seda somnolienta
acariciada por colores ocre
del sol de media tarde.
En solidaridad con el silencio
que abraza los recuerdos
las hojas que los árboles desprenden
flotan sin despertar el agua.
En un viaje anhelante por tocar
el disco dorado que asoma al horizonte
enviando su luz dorada en un sendero
que invita antojando vestirse de ella.
El esqueleto de las ramas vacías
intenta alcanzar alguna hoja
que se aleja en su viaje hacia la luz
y solo puede en sus intentos
decir adiós ...
¡buen viaje! pinten mis ramas
por instantes con el ocre de la luz
de media tarde.
Atlántida
