miércoles, 30 de octubre de 2013

Cautiva

Se desprenden las hojas del verano renuentes
con tintes de nostalgia y unidas se hacen lecho
mientras el viento juega con ellas satisfecho
y lleva remolinos de otoños imponentes

Al ver el panorama me hace sentir tan viva
tan sujetada al piso por mis muchos temores
y me viene el recuerdo de tu amor sin rencores
haciéndome sentir sin alas aún cautiva

Detrás de la vidriera que opaca sentimientos
vestida con apegos sin traspasar los muros
con inviernos presentes y sin planes futuros
con flaqueza que asquea y entinta los cimientos
regreso por mis pasos y emigro a la rutina
de observar el reflejo de arrugas tan vacías
en un rostro extraviado con sonrisas umbrías
que respira cerrojos a lo que contamina


J. Eugenia Díaz

viernes, 11 de octubre de 2013

En su silencio...

Debajo de las capas de pintura
que cubren a la casa de los daños
y de grietas dejadas por los ecos,
en su quietud habita una mujer extraña
sujeta por mil penas.


Con aves prisioneras por historias.

En un jardín exhausto, tapizado
de otoños permanentes,
con mil gotas de ausencia
y acuarelas tan grises,
bajo los adoquines busca trozos de sueños
con alas enraizadas. 


Se traga las sonrisas de los otros
que en las gradas la observan:
no entienden sus silencios
y critican su vida tan dolida.

J.Eugenia Diaz M.

martes, 17 de septiembre de 2013

Amaneceres sin vuelo


Por los ojos del vecino
yo me asomo a su ventana,
observo bien sus matices
y en silencio su mañana.

La que empieza sin temores,
como toda su semana,
mientras en mi vientre sigue
mi colibrí con desgana.

Atrapado aquí en su nido,
por miedo que en la mirada,
descubran alas de anhelo
por una ilusión lejana.

Y continua amaneceres
sin vuelo por la explanada
con su gama de colores
en el claustro donde habita.


J.Eugenia Díaz M.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Silencios emigrando


Si mis silencios soltara
como palomas al vuelo
una bandada sería
emigrando ya sin miedo
por una ruta imprevista
y aclarado el pensamiento.
Sería claro el discurso
y desgarrado mi acento.


Pero mis aves no cantan,
es mi garganta el encierro
que sentencia sus mutismos,
-y aunque pesa el sentimiento-
siguen dando muchas vueltas
para romper el silencio
siempre buscando salida
que las conviertan en versos.


J.Eugenia Díaz M.

martes, 10 de septiembre de 2013

Canto en tu ventana

Aquella ves la luna
conmovida me presto su luz
para dejar en tu ventana
 mi melancolía
con notas musicales
y por momentos fui,
 cigarra  perturbando tu sueño.

Con anhelo
quise explorar tu lecho
quise beber tus ansias
despejar de tus ojos la cortina del sueño
 introducirme en ti
para ser uno solo.
Y me da rebeldía
sentirme tan consciente
 de esta necesidad de ti,
desnuda y vulnerable.

Que deseo ser lluvia
que estática en la nube
promete la tormenta.
Pero solo soy pez
topando en la pecera
sin amplios horizontes
ni ocasos matutinos
y sin beber tus besos.


J Eugenia Díaz

jueves, 29 de agosto de 2013

Diferente...

Te vuelve diferente el albor de la muerte
al ver en cada rostro deslizar la esperanza
por los pasillos blancos, en silencio, sin suerte
ni cura milagrosa que les brinde confianza.

Sintiéndote consciente de que el tiempo se agota,
ya tiemblas de impotencia totalmente cambiada,
frágil y vulnerable mientras la pena azota,
trémula te despides de su vida acabada.

Te dicen diferente, desquiciada y ausente,
porque se te desliza de entre tus manos lento
y cala en tus entrañas con un dolor presente
al entregar su alma ahogada sin aliento.

¿Cómo curar la herida de este golpe implacable,
Si he cambiado del todo tras su adiós de este mundo,
Si en las noches de insomnio me persigue insaciable
el recuerdo que rompe con su hachazo profundo?

J.Eugenia Diaz

martes, 27 de agosto de 2013

Lo que yo tengo...


Tengo en mis manos versos que en papel van volando,

primero por mi vientre para emprender el viaje
sobre el azul del mar y desde allí cantando
emigrar a otros puertos sin cargar equipaje.

Tengo lunas oscuras que conforman mi credo,
un misterio en los ojos y las alas cortadas,
en mis senos capullos que no crecen por miedo
y en los labios la miel por caricias tardadas.

Tengo un mar encendido que revuelca mi sueño,
un deseo salvaje de sentir en la boca
caricias que deslicen como arena sin dueño
el beso que me ahogue la ansiedad que provoca.

Tengo brazos cansados que prosiguen nadando
en aguas muy profundas descifrando el mensaje
de pájaros que nadan, de peces planeando,
para olvidar un rato la rutina y su anclaje.


J.Eugenia Diaz M.